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Sur de la India

Andhra Pradesh, Karnataka, Kerala, Pondicherry y Tamil Nadu forman el sur encantador donde la herencia cultural india está más intacta
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1272157392Andhra Pradesh, Karnataka, Kerala, Pondicherry y Tamil Nadu forman el sur encantador donde la herencia cultural india está más intacta. Es un pais de templos, de flores naranjas, de música

Madrás: Un lupar caleidoscópico

Madras es el centro del Bharatnatyam (danza clásica); la escultura también proviene de esta región y da testimonio de la religiosidad y el arte de las drávidas. Madras, sede de una de las culturas más antiguas del mundo, es un buen punto de partida para conocer el sur. Tiene aeropuertos nacionales e internacionales, así como una gran red de ferrocarriles y autobuses. Conocerá la amabilidad y la alegria del pueblo si pasea por la playa de Marina o si visita el fuerte de Saint George. Los nombres de muchas calles recuerdan la relación con otros paises: Bazar de China, Bazar de Burma, Calle de los Armenios o Calle de la India portuguesa. En el año 78 d..de C. se martirizó en esta ciudad a Santo Tomás, pero hoy en día la fe cristiana se expresa en muchas iglesias, especialmente en la catedral de Saint Thomé.

1272176658Desde el faro se puede contemplar la panorámica de la ciudad, donde se pueden visitar templos, galerías de arte y museos. Desde Madrás se puede partir en cualquier dirección, incluso hacia el este, a las islas Andaman, a través de la bahía de Bengala. En Port Blair descubrirá un archipiélago paradisíaco, una exuberante selva con plantas exóticas, aguas transparentes con peces tropicales e islas de coral donde se pueden practicar deportes acuáticos. Viaje a Ootacamund (Ooty) en un tren que serpentea por las colinas, entre impresionantes paisajes y no deje de probar el té de los montes Nilgiris. Al norte se halla el gran estado de Andhra, rico en tesoros arquitectónicos y arqueológicos, cuya capital, Hyderabad, fue la corte de los legendarios Nizams. El monumento de Charminar es un símbolo nacional y el museo posee la admirable colección privada del Nawab Salar-Jung III.

Las miriadas de templos

Cos devotos drávidas del sur viven intensamente su antigua religión y el viajero queda rodeado por las actividades de los templos, sus gopurams cubiertos de coloridas esculturas de dioses, el olor del incienso y el sonido de las campanas. El conjunto es fascinante. Carretas de bueyes con los cuernos pintados, sonrientes campesinos, todo esto se verá en el viaje desde Madras a Kanchipuram y Mahabalipuram. Las playas proporcionan un agradable descanso tras la contemplación de los románticos templos de la costa y los enormes monolitos de animales y dioses. Hay muchas localidades con impresionantes tempios y mágicos lugares, cuyas paredes parecen entonar los mantras, como Chidambaram, Thanjavur, Tiruchirapalli, Srirangam, la isla de Rameshwaram y Madurai, una de las ciudades más antiguas del sur, con un grandioso templo dedicado a la diosa Minakshi. Puede visitar la atractiva ciudad francesa de Pondicherry que, como quería el pándit Nehru, sigue siendo una ventana hacia la cultura gala. En el estado de Karnataka se hallan los magníficos templos de Belur y Halebid, de la apasionante época de los Hoysalas (siglo XII), cuyos bajorrelieves describen un sinfín de historias de guerra, de caza, de escenas palaciegas y mitológicas. En la cima de una colina en Shravanabelagola, la estatua monolítica jain de Bahubali domina el paisaje. Las ruinas de Hampi hablan de la prosperidad del reino de Vijayanagara. Bangalore, la capital del estado, es muestra de la vida urbana y moderna de la India, con grandes parques y jardines. La elegante ciudad del sándalo, Mysore, aúna tradición e historia y es el centro de todos los festivales. Contemple el palacio iluminado desde la colina Chamundi. Es posible alojarse en el palacio del Maharaja, Lalita Mahal, de impresionante belleza. La seda y el incienso de la ciudad son mundialmente famosos y los olores a jazmín, rosa, almizcle y sándalo perduran en el recuerdo. Hassan y Bangalore, en la meseta de Deccan, tienen un clima fresco durante todo el año. Badami, Aihole y Pattadakal son lugares también de gran belleza.

El frescor del paisaje

Kerala, tierra de playas, especias y magia, encrucijada de culturas, redes chinas de pesca, sinagogas hebreas, fuertes portugueses, iglesias sirias y holandesas y templos y palacios tradicionales de la India. Kerala, una sierra bordeada de playas, plantaciones de especias y cocoteros; siempre verde y tranquila bajo el cálido sol del trópico. Descanse en las inmaculadas playas de Kovalam, visite el bello puerto de Cochin o el imponente templo de Padmanabhaswamy en Trivandrum. Escuche el barritar de los elefantes y los gritos de los monos en la reserva de Periyar. Respire el aire fresco de los Nilgiri mientras contempla el espectacular paisaje de Ootacamund y Kodaikanal. Pasee en barco porlos remansos entre Allepey y Quilon y acérquese hacia Kalady, lugar de nacimiento de Adi Shankaracharya, el gran guru hindú.

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Las danzas del sur

Probablemente su viaje al sur coincidirá con muchos festivales pero, si no es así, siempre habrá alguna fiesta en algún lugar. El baile denominado Bharatnatyam es originario del sur y su belleza y gracia hechizan siempre al que lo contempla. Disfrute con el Kathakali y sus máscaras, que escenifica mitos y leyendas fantásticas de la India, o con los curiosos movimientos del Kalaripayattu, arte marcial de Kerala. El cielo nocturno se llena de fuegos de artificio y, por doquier, se ven elefantes y vacas pintados, mientras la gente baila al ritmo del mrithangam y entona mantras en sánscrito.

Del Himalaya a Kanya Kumari

Kanya Kumari (Cabo Comorin) es el finis terrae de la India, donde convergen tres mares y dónde se puede contemplar a la vez al sol y a la luna. Es un centro de peregrinaje, de meditación y yoga: un lugar mágico. El monumento a Vivekananda, en una roca en medio del mar, da una sensación de tranquilidad infinita. De aquí a Cachemira hay más de 3.300 kilómetros de llanuras, montañas, pueblos, gente, belleza y misterio. Una experiencia inolvidable que sólo la India ofrece. Lo único que ha de hacer es llegar a ella. Explórela, hágala suya y ella le entrará en el corazón.

«Namaskaram»…, en cualquier época del aho

Alrededor de Madrás se extiende el sur pleno y exótico de la India. Es una antigua tradición. Un nuevo destino. Cuatro estados y una unión territorial. Andhra Pradesh, Karnataka, Kerala, Tamil Nadu, Pondichery. Cada uno diferente, pero conectados entre si por los hilos de una herencia común. Un pasado vivido, un presente exuberante. Un destino de múltiples matices son suave continuidad…, de montañas azules bajo cielos cálidos…, de arenas doradas acariciadas por dos mares y un océano…, y de rios de fe que discurren entremedias, lavando los pecados de sus gentes, regando el árbol de la vida. El sur es una forma de vivir…, de conquistar mares turbulentos sobre frágiles catamaranes para la pesca y el deporté…, la contemplación de los elefantes salvajes, de personas en éxtasis…, el montaraz ritmo de antiguos instrumentos batiendo en llamada a la oración, al trabajo, al recreo…, de una obsesiva coreografía que, con un gesto, habla de días pasados. Es un variado fardo empapado de sol, que encierra el pasado, el presente y el futuro. En sus templos de 2.000 anos, en sus modernos complejos para vacaciones, en su centro espacial de Thumba. El sur es una tierra donde la gente pliega sus manos en «namaskaram» y le da a uno la bienvenida. En cualquier época del año.

Madrás, Puerta del Sur

Madrás ha sido siempre la puerta del Sur de la India. Los grandes reyes de Chola del siglo XI comerciaban a través de sus puertos con Persia, Arabia, China y Ceilán. En los siglos XVI y XVII, las sedas y el sándalo llegaban a través de sus puertas para la dinastia imperial Vijayanagar. Hoy, Madrás es la capital de Tamil Nadu, un nudo de tráfico aéreo, de ferrocarril y carretera, y sigue siendo la puerta del Sur.

Los orígenes de Madrás no se inician hasta 1639 d.C., cuando la Compania de las Indias Orientales británica se establece por primera vez aqui en la cercana y diminuta aldea de pescadores de Madraspatnam. Desde sus humildes comienzos hasta la Madrás de hoy, la ciudad ha crecido para convertirse en la cuarta más grande de la India. El primero de los lugares que se visitan aquí es la fortaleza de San Jorge, donde se escribió la mayor parte de la historia de Madrás. Los edificios de la fortaleza alojan en la actualidad a la Asamblea Legislativa y su Secretaria. La iglesia que se encuentra dentro de sus muros fue consagrada en 1680, y se cree que es el templo anglicano más antiguo del Oriente. Otra iglesia digna de mencionar es la Catedral de San Tomás, el Apóstol, quien supuestamente trajoel cristianismo al sur de la India, apenas unos pocos anos después de la crucifixión. La Galería Nacional del Arte contiene una espléndida colección de bronces antiguos. Reviste interés arquitectónico el templo de Kapeleeswarar, con su «gopurum» o torre maciza y de complicada talla que se yergue hacia el cielo. El templo de Parthasarathy es un artistico edificio del siglo Vlll, dedicado al Senor Krishna.

Y también están las playas. Marina, que es la cara al mar de la ciudad, y las de Elliot y de Ennore, a 11 y 18 kilómetros, respectivamente. Madrás cuenta con aeropuerto internacional y nacional y está comunicada con muchas ciudades del mundo. Hay trenes directos desde las ciudades más importantes de la India. Madrás está bien comunicada por carretera con todas las poblaciones de la India. ITDC y TTDC organizan visitas diarias a la ciudad. Hay también excursiones que cubren Tarnil Nadu y otros estados. Para más información, ponerse en contacto con la oficina de turismo del Gobierno de la India, 154, Anna Salai. Tel. 88685.

Una herencia común

Si algo conglomera al sur son sus formas de música y danza. Inspiradas en la religión, los pasos de la danza pueden verse tallados en intrincadas actitudes en los frisos del templo o en los fascinantes pasos de las danzas BharatNatyam, Kathakali y Kuchipudi. El Bharat-Natyam, parte de una antigua herencia de hace 2.000 años, se puede contemplar hoy en su mejor esencia, con todo su encanto clasico, en el Kalakshetra, un centro de las artes de la ciudad de Madrás. Es bastante intrigante que todos los maestros clásicos sean hombres. Ellos no bailan, sino que instruyen verbalmente con movimientos de las manos.

El Kathakali, con sus trajes y maquillaje altamente estilizados, es la esmerada danzadrama de Kerala. La representación tradicional se hace siempre al aire libre, bien sea en el atrio del templo o en la plaza del pueblo. El Kuchipudi, la danza-drama de Andra Pradesh, ha sido resucitada en tiempos recientes y se representa con gran vivacidad.

La música es otra herencia del pasado. Y en el sur, sin importar el idioma en que se canten las canciones, los arreglos clásicos de la escala – la raga – son siempre lo mismo. El sur tiene también sus propios instrumentos distintivos. El toque de tambor se marca con el «mridangam» y el «katcheri» o concierto da siempre a todo artista la oportunidad de exhibir su virtuosismo en pasajes de solo. Observe el ghatam, la humilde olla de barro, en la que el músico tamborilea pautas rítmicas, llevando a un clímax su ejecución cuando lanza al aire su olla y la recoge, todo ello sin perder una sola percusión.

El festivo sur

Durante cinco meses al año, el sur vibra con los sonidos del regocijo, la música y la oración, rnientras una u otra parte de él celebra los muchos festivales que adornan sus calendarios solar o lunisolares.

A primeros de septiembre, el sur empieza a animarse en Kerala, con el festival Onam. Este festival de la cosecha es resaltado por las famosas regatas de las canoas serpiente. Octubre encuenta a Karnataka en pleno alborozo de fuegos artificiales, iluminaciones y procesiones y con una alegría que convierte a Dussehra en una verdadera ocasión. En especial, en la ciudad de Mysore.

El Navaratri, el festival de nueve días del que la Dussehra forma parte, se celebra en todo el sur. La exhibición plena de colorido de bellas rnunecas en cada hogar figura como parte de estas fiestas. El Saraswati Puja, otro aspecto del Navaratri, es la época del año en que las gentes engalanan y bendicen los medios con los que se ganan la vida – los libros para un estudiante, el arado para un agricultor…

Sin embargo, el más animado de todos los festivales es el Deepawali, la fiesta de la Luz. Es una ocasión de fluctuantes lámparas de aceite y de fuegos de artificio, que convierten a cada hogar del sur de la India en una experiencia. También la Navidad es una gran fiesta, en especial en Kerala, donde se originaron sus raíces indias. Son fasonantes para el historiador y para el profano las celebraciones de la Iglesia Ortodoxa Siria, una de las formas más antiguas del cristianismo.

La tradición islámica en el sur es más antigua que en cualquier otra parte del pais, ya que aquí encuentra sus orígenes en los árabes, un nortes de del de diferencia del norte, donde se debe a los patanes y a los mogoles.

Bakr ld, Pascua de Resurrección, Muharram; Pooram, Sivaratri y, luego, naturalmente, las dos otras grandes festividades del sur: el Pongal, el féstival de la cosecha, de tres dias de duración, de Tamil Nadu, y el Vinayaka Chaturthi de A’ndhra Pradesh. El último, aunque celebrado en toda Andhra, tiene su mejor manifestación en Hyderabad, donde una inmensa estatua del Senor Ganapati es sacada en procesión después de nueve dias de oración y sumergida en agua.

A estas celebraciones se añaden en la actualidad dos fiestas nacionales modernas: el Día de la República, el 26 de enero, y el Dia de la Independencia, el 15 de agosto.

La llamada de la selva

Se sea un observador de aves o se contemple el baño de un elefante, el sur de la India posee frescas reservas para satisfacer todos los gustos.

EI Parque Nacional Yedanthangal, que tiene más de 150 años, cerca de Madrás, es el lugar de reproducción para las espátulas, las cigüenas de pico abierto, las garzas grises y los pájaros culebra, por mencionar sólo unos pocos. Otros paraísos para la observación de las aves son Punta Calimere, un reducto para los flamencos y otras aves acuáticas en la costa de Tamil Nadu; el Pelicanario de Kolleru, en Andhra Pradesh y Ranganathittoo, en Karnataka, donde anidan los ibis, cigüenas, cormoranes y garzas. Formando una verdadera tierra de nadie entre Karnataka y Tamil Nadu se encuentra la Reserva para la Fauna de Bandipur y el de Mudumalai, que se funde en los limites para constituir un refugio continuo. La forma más incitante de viajar hasta aquí es el elefante. Y, desde su lomo, si tiene suerte, podrá tomar fotos excelentes de elefantes salvajes, de venados, del bisonte indio, de los monos de larga cola llamados langur y del tigre en su ambiente natural. En la Reserva de Periyar, la mejor de su clase en el sur, viaje en una lancha de motor por el lago artificial del mismo nombre. Y desde la seguridad del espacio de agua, contemple las manadas de elefantes salvajes que beben y se banan en la orilla. U observe el venado sambar y al bisonte indio retozando y hozando a través de la maleza.

Incluso podrá echar una mirada a un escurridizo tigre o a un oso perezoso.

Los deportes acuáticos

Dos mares y un océano ofrecen al entusiasta del agua, en el sur, un panorama dorado que muy pocos lugares del mundo pueden igualar. Y lo mejor del sur de la India es que, esté donde esté, nunca se encuentran lejos los anchos mares azules.

Andhra Pradesh, Tamil Nadu y Pondichery, en la costa oriental, son acariciados por las olas ondulantes de la Bahi de Bengala, mientras que Karnataka y Kerala sienten el tranquilizante susurro del oleaje del Mar de Arabia.

Sin embargo, es Tamil Nadu la que ofrece al turista aficionado al agua la oportunidad insólita de banarse al mismo tiempo en dos mares y un océano. Porque Kanya Kumari, el Finisterre de la India, es el «sangam» o punto de unión del Mar de Arabia, de la Bahia de Bengala y del Océano Indico.

Al oeste se encuentran Kovalam, en Kerala, el primer complejo de playas de la India, con una de las mejores extensiones de playa del mundo. En la costa oriental, Vishakapatnam y la cercana ciudad costera de Waltair ofrecen la elección de largas franjas de arena color miel y de escondidas calas y ensenadas. Al sur de aqui están Pondichery, Madrás y Mamallapuram, con algunas de las playas más conocidas de esta parte del mundo.

Pero si busca un lugar tranquilo para usted solo, elija cualquiera de las playas de arena que orlan la tierra. Puede usted vivir en un pueblo de pescadores, viajar en catamaranes o en vapores costeros, alimentarse de bogavantes y camarones ayudados con tragos de vino de palmera o «arack» y, en general, dejar transcurrir felizmente el tiempo, sin tener que asomarse siquiera al cercano mundo de tierra firme.

Una cocina exótica

Si algo hay que caracterice a la cocina del sur de la India es el arroz, ingrediente principal en el desayuno, la comida, la hora del té y la cena, pero nunca bajo la misma forma, y mientras los nombres de los platos pueden ser los mismos, cada estado ofrece un sabor característico.

La cocina de Kerala es famosa por sus mariscos y por toda una gama de platos delicadamente aromatizados con coco. Pruebe el «appam», por ejemplo. Se trata de una torta a la sartén, de arroz y coco, fermentada con vino de palrna y después horneada en una olla de arcilla. O tome un bocado de camarones recién pescados de Cochin, condimentados con especias exóticas: cúrcuma, coriandro, pimienta malabar, todas laboriosamente molidas y mezcladas. Y también está el arroz al limín, una comida por derecho propio.

El arroz blanco también puede ser un placer, porque el sureño siernpre le añade unas gotas de acete de manteca clarificada. Tómelo con «sambar» y «rasam» en Tamil Nadu.

Y en cualquier parte donde esté, ya sea un palacio en Karnataka o una «tarawad» (casa) ancestral en Kerala, coma sobre una hoja de plátano. Una vez que haya terminado, no tiene más que doblarla y tirarla. Para postre hay «payasam», un plato dulce hecho de leche y cereales. Acabe con la leche fria del coco tierno o, si está en Tarmil Nadu, saboree el aroma del café molido a mano.

Andhra Pradesh, el Estado más norteno del sur, muestra su influencia septentrional en su cocina…, «kababs», «pulao» y «biryanis». Pruebe el «haleem», un preparado de trigo majado, cocinado con trozos de carne tierna y guarnecido con crujientes aros de cebolla frita. O tome un bocado de «nahari», manitas de cordero y especias guisado durante la noche sobre un fuego lento de carbón vegetal y degustado con panecillos calientes llamados «kulchas». Y siguen los postres. Arroz, cremoso «biryani» ligero, por ejemplo. O mazapán, como «badaam ki jali». Pero, dondequiera que se encuentre en el sur, siempre encontrará la suculenta fruta tropical para dar cima a sus comidas. Uvas, guanábana, yaca, mangos de por lo menos una docena de variedades… El sur de la India conoce, con toda seguridad, el camino hacia el corazón de un hombre.

El paraíso de los buscadores de gangas

Ofreciendo una exótica y aturdiente variedad, desde los saris de seda ricamente trabajados hasta los juguetes de madera de Kondapalle, el sur es un paraiso para los buscadores de gangas.

En los intrigantes mercados de la ciudad de Madrás, el género más conocido es el «Madrás Sangrante», seguramente el único tejido del mundo deseado, porque se garantiza que pierde su color. Luego están las sedas de Kanchipuram, también famosas en todo el mundo. Y no menos afamadas son las sedas de Mysore y el pano de Himroo, de Andhra Prad’esh. De Kerala procede el Kavani, blanco cremoso y bordado con encaje «zari» de oro.

Otras compras son las esteras y alfombras de Tamil Nadu. Las sedosas esteras de Pattanadai, las lujosas alfombras de pelo de Salem y las de algodón llenas de colorido de Tirunelvelli. Esta ultima tambien es conocida por sus trabajos en hoja y fibra. Kumbakonam y Thanjavur son centros de artículos de bronce de campanas y latón, mientras que Ramnad y Madurai ofrecen bellas tallas en madera.

Karnataka y Kerala ofrecen trabajos en madera y marfil de gran hermosura. De éstos, los artículos en palo rosa y sándalo de Karnataka son los mejor conocidos. Aparte de sus trabajos en marfil, Kerala también ofrece una gama de artículos de bambú, hasta las esmeradas máscaras lacadas Kathakali. Otras piezas de artesanía son las hechas de la madera y la fibra del cocotero. Las esterillas hechas de «coir» (la fibra del coco) son especialmente populares.

Andhra Pradesh presenta una gama de articulos de artesania, desde las vasijas de «bidri», hechas con una rara habilidad, hasta las de madera pintadas a todo color con tintes de hierbas del arte «nirrnal». Además de en los artículos «bidriv», la influencia persa se encuentra en las alfombras de Warangal y Eluru. Pero, quizá, el mejor centro de compras del sur sea Hyderabad, porque allí, aparte de todo lo demás, están las pequenas tiendas de antigüedades de Shahar, la ciudad vieja, donde puede usted tropezar con objetos de arte, tapicerías y cristales de las colecciones de los antiguos Nawabs…

Clima del Sur de la India

La India tiene tres estaciones principales: invierno, verano y el monzón. Los meses de invierno, de octubre a marzo, son claros y agradables; en las montanas del norte nieva. Los rneses de verano, de abril a junio, son calurosos en la mayor parte de la tndia y es cuando las numerosas estaciones de montaña ofrecen un agradable refugio. Durante el monzón llueve mucho de junio a septiembre en la costa occidental, y de octubre a diciembre en la costa oriental.

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