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Visión general de Francia

Un país caracterizado por su amplia cultura, arte y gastronomía
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La personalidad de Francia no radica en su poderío militar ni en su nivel tecnológico, sino en la densidad cultural y en la difusión universal del espíritu francés, racionalista y capaz de aprisionar en vastas estructuras de pensamiento infinitos matices que escapan a la percepción de los otros europeos de espíritu más esquemático.

El país

El territorio es variado tanto en climas como en unidades de relieve:

La cuenca de París, asimilable a una serie de cuencas imbricadas la una dentro de la otra, pero cortadas por el canal de la Mancha. París está en el centro de la cuenca y cada una de las cuencas posee una cuesta suave hacia el centro y abrupta hacia afuera como si fueran varios platos y sus rebordes con los relieves abruptos, cortados por ríos y sus tributarios. En el este, se encuentra una escarpa, Champagne, y al oeste, el valle del Loire, al noroeste la Normandía, semejante al sur de Inglaterra.

La región mesetiforme de Bretaña, constituida de rocas antiguas poco fértiles y cubiertas de bosque.

El sudoeste o cuenca de Aquitania aloja los grandes valles del Garona y Dordogne que confluyen hacia el gran estuario de la Gironde; las precipitaciones son suficientes para los cultivos de cereales, maíz y trigo, y en los alrededores de Burdeos, tanto los suelos como el clima permiten prosperar extensos viñedos. Al sur de la Gironde, las tierras litorales cubiertas de médanos y albuferas han sido forestadas con pinos y plantas psamófilas.

El valle del Ródano-Saona entre Macizo Central y los Alpes, se distingue por su clima continental al norte y mediterráneo al sur, con los cultivos propios de ambos tipos. Córcega es una isla que forma parte de Francia y tiene características mediterráneas, formada por un bloque cristalino de relieve montañoso y rodeado de llanuras litorales estrechas.

El Macizo Central está formado por rocas antiguas y en su relieve se asocian manifestaciones volcánicas que han dejado relictos volcánicos extintos, restos de chimeneas de las cuales la más famoso es el Puy de Dome. La cadena de Cévennes se enfrenta con el valle del Ródano.

La región de los Alpes-Jura comprende las montañas culminantes en el Mont Blanc y de ella descienden numerosos ríos tributarios del Ródano.

Los Pirineos, que forman la frontera con España, son montañas alpinas que caen hacia el lado francés, cortados por valles boscosos y profundos; en las cumbres sólo hay pequeños glaciares que contrastan con los mayores del tipo alpino abundantes en las montañas del este.

La meseta de Lorena, Vínculo entre los Vosgos y las Ardenas, contiene los ríos Mosa y Mosela, densamente forestal son suelos pobres, es rica en cambio en yacimientos ferríferos.

La Alsacia es una región del este de Francia en la frontera con Alemania y Suiza, que se extiende desde la vertiente oriental montañas de los Vosgos y el río Rin, sobre una planicie conocida como la plaine d’Alsace.

Formación del Estado

Múltiples frentes marinos, comunicaciones estrechas con sus vecinos de Europa central y meridional mediante una red de canales conectados con los ríos y una red de de ferrocarriles eficiente, dan al país una fluidez de comunicaciones que acrecienta ahora las que ha tenido siempre por su privilegiada posición.

Como potencia mediterránea o como estado atlántico, ha intervenido en todos los conflictos propios de esos escenarios y como potencia del Rhin ha debido enfrentar e intervenir en innumerables acaeceres desde el alba de los tiempos históricos. El área del Rhin ha recibido también oleadas migratorias en varios actos históricos importantes, el último de los cuales tuvo lugar en la época de Luis XI con la llegada de aportes danubianos.

Como potencia atlántica, ha formado en su provecho una comunidad de territorios coloniales veinte veces mayor que su propia superficie. Pero esta comunidad francesa es hoy más bien un barniz cultural y una red de beneficios comerciales bien administrados que una dominación política.

Toda la historia del estado francés, compleja y notable, es una lucha por obtener lo que en el siglo de Luis XIV se llamó límites naturales, esto es, las costas y las cordilleras para demarcar los linderos, con el fin de lograr condiciones de afirmación nacional y de defensa estratégica.

El estado francés ha participado en varias versiones imperiales como herencia del imperio romano, primero con Carlomagno y finalmente con Napoleón. Incrustada en esa idea imperial se encuentra una aún más restringida, que es la del estado nacional con sus límites naturales, desarrollada en la historia a partir de la guerra de los Cien Años, sangriento y prolongado estertor unificante de las grandes fuerzas superiores a la fragmentación feudal.

Todas las grandes figuras de la historia francesa, desde Juana de Arco hasta el general Charles de Gaulle representan encarnaciones de la idea del estado nacional, expresada en la síntesis de Rousseau: Ubi patria, ibi bene. Esta idea ha probado poseer una enorme fuerza virtual que ha permitido acentuar la presencia de Francia hasta en situaciones de total postración, como en la Segunda Guerra Mundial, frente a Alemania, y en condiciones de manifiesta inferioridad militar como en la organización de la NATO.

Población

Los índices de crecimiento muestran una población estacionaria con rejuvenecimientos esporádicos después de los grandes conflictos, a pesar de que en la época de la revolución francesa el país tenía una población de 25 millones de habitantes. Dos siglos después ese contingente suma más de 60 millones. La tasa de crecimiento es una de las más bajas del mundo e igual a la mitad de la media mundial.

Estructura Económica

De la agricultura ha obtenido una variedad y una riqueza de productos difíciles de sintetizar; quesos de suprema calidad, licores de secretos sabores, vinos de las más variadas clases y de aristocrático consumo, harinas de cereales panificables y exquisitas técnicas de arte culinario basadas en productos locales y regionales muestran una agricultura refinada, variada y matizada.

Los rendimientos permiten total abastecimiento interno, tope que parece ser el propuesto tanto por el estado como por los agricultores. Las industrias que por mucho tiempo fueron artesanales y producían desde los tiempos de Colbert exquisitos objetos de fama y consumo mundial se transformaron rápidamente en gran industria masiva y automatizada.

Las industrias pesadas no ostentan las dimensiones de otros países como Alemania o Reino Unido por la reducida capacidad de inversión del país. Las reducidas dimensiones del mercado y la disponibilidad limitadas de materias primas minerales, particularmente hierro y carbón, son factores restrictivos en el desarrollo de una economía de gran escala. La industria francesa tiene una sutil capacidad de penetración en los mercados externos con productos de afamadas marcas de calidad constante y suprema, como los vinos, porcelanas, cristales, quesos, perfumes, cosméticos, joyas y objetos de lujo para mercados exigentes y de gran capacidad adquisitiva.

Hasta en los armamentos se distingue este estilo rigurosamente selectivo más que masivo y en otras industrias de alta complejidad como la de aviación y electrónica. La tasa de crecimiento del producto bruto es el triple de la tasa de crecimiento de la población, de manera que su capacidad de redistribución de la riqueza le permite mantener una firmeza estructural por encima de todos los conflictos ideológicos que el inquieto espíritu cartesiano plantea constantemente no solamente a Francia sino al mundo entero.

Situación geográfica y política

La historia europea ha girado alrededor del Rhin en los últimos siglos. Aunque los principales contendientes han sido Alemania y Francia, los demás estados se vieron arrastrados a las guerras o comprometidos de cerca o de lejos en la lucha de los colosos. Algunos pequeños estados ofician de tapones aligerados como Países Bajos y Bélgica en las bocas del Rhin, Suiza en la fortaleza de los Alpes, Luxemburgo en la cuenca ferrífera.

Las fronteras naturales que Francia alcanzó desde la pequeña Ile de France, en el Sena, no son suficientes para defenderla en este siglo. La Comunidad Económica Europea de la que Francia es uno de los artífices, es una idea estructurante que parece conducir a un futuro totalmente discrepante con las líneas maestras diseñadas hasta ahora y aunque sus metas son concebibles, son de dificultoso aunque no de imposible cumplimiento. El reloj occidental marcará seguramente nuevos compases sincrónicos cuando haya sido demolido el mosaico europeo y se haya reconstituido la vieja idea del Occidente.

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