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Visión general de Egipto

Los aspectos generales del Egipto, un país de gran importancia para la historia
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Egipto es el país del eterno redescubrimiento. A lo largo de sus más de seis milenios de historia, la tierra que Heródoto definió como un don del Nilo ha brillado con una intensidad sorprendente durante decenas de siglos, y se ha sumido en las tinieblas del olvido durante otras tantas centurias.

A pesar de que monumentos tan magnificentes como las propias pirámides de Gizeh siempre hayan atestiguado con su presencia los colosales logros alcanzados por los antiguos egipcios, tan gigantescos y espectaculares, que han dado pie al establecimiento de un calificativo epónimo, faraónico, para definir todo aquello que destaca por una grandeza majestuosa.

Después de mil quinientos años de penumbra, Egipto volvió a resurgir durante los últimos años del siglo XVIII, cuando a raíz de la campaña napoleónica, el viejo país del Kemi se convirtió en uno de los principales focos de la investigación histórico-científica del planeta y simultáneamente, en el destino predilecto de las privilegiadas clases burguesas y aristocráticas europeas, cuya afluencia masiva a tierra egipcia para contemplar sus maravillosos restos arqueológicos pronto sentaría las bases para la explotación del turismo programado que hoy todavía siguen vigentes.

Aunque la enorme cantidad de hallazgos y excavaciones llevadas a cabo a lo largo del siglo XIX hicieron presagiar que en Egipto ya no quedaba mucho más por descubrir, el desenterramiento de la tumba de Tutankamón en 1922, la aparición de dos barcos sagrados del faraón Keops junto a su pirámide, o la reciente reubicación a mediados de los 90 de la tumba perdida KV5 de los hijos de Ramsés II, permitieron rectificar a la comunidad científica en el sentido de que en la arenas colindantes al Nilo aún se ocultaban tesoros incontables.

Del mismo modo, las tradicionales visitas turísticas que se limitaban al recorrido corriente arriba o abajo del río, también han sido ampliadas en la actualidad mediante el acceso a nuevas áreas históricas rehabilitadas y por lo tanto redescubiertas para las visitas, como los oasis del desierto líbico, las playas de Hurghada en el Mar Rojo, o la Ruta de la Sagrada Familia hacia el Sinaí e Israel.

Con todo y a pesar de lo ya conocido, se puede asegurar que Egipto aún no ha desvelado más que una mínima parte de sus milenarios secretos. Esperemos que la necesaria racionalización y establecimiento de un turismo responsable nos permita redescubrir precisamente en el país faraónico que el binomio visitantes-mantenimiento de la identidad cultural sigue constituyendo una opción posible y deseable para uno de los destinos que más urgentemente necesitan que esta posibilidad se convierta en realidad.

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