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Un recorrido por Noruega

No sé cómo empezar a explicarte todo esto... sí, estuve en Islandia unos días, pero con esta tristeza me es imposible quedarme en el mismo lugar demasiado tiempo
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Roberto,
No sé cómo empezar a explicarte todo esto… sí, estuve en Islandia unos días, pero con esta tristeza me es imposible quedarme en el mismo lugar demasiado tiempo, mi fuerza comienza a agotarse y me vuelvo vulnerable a mis sentimientos… justo ahora cuando deseo hacer gala de toda mi fortaleza, sobre todo cuando se trata de pensar en ti.

Pero mira cómo es el destino… salí de Reykiavik sin rumbo, simplemente por irme de ahí, tal vez para evitar que me siguieras. Cuando llegué a Oslo todo era muy difícil, no me podía acostumbrar a la idea de estar sola en este lugar tan frío, pero poco a poco he empezado a conocer Noruega.

No tenía idea de lo que me iba a encontrar aquí, pero he ido de asombro en asombro con este lugar de la península escandinava. Es impresionante ver que una cadena montañosa cubra dos tercias partes del país, aunque la verdad es que no puedo imaginármelo. También son hermosos todos los mares que lo rodean, el de Barents, el de Noruega y el Atlántico… donde la naturaleza hizo una creación como pocas: los fiordos.

Y Oslo… Oslo me ha quitado un poco la tristeza, porque es un lugar alegre, rodeado de naturaleza y con un impresionante fiordo de islotes. Todo es mágico y se respira un aire de respeto al entorno y amor a la cultura noruega que se contagia a nosotros, los visitantes que tenemos la fortuna de caminar por sus calles.

En fin, todo lo que hay que conocer aquí no es suficiente para olvidarte, ni Vesteralen o Lofoten, las hermosas islas del norte que visité la semana pasada. No dejaba de sorprenderme con los cambios de paisajes que hay de Kristiansand hasta Cabo Norte. Pero lo que es indescriptible es el archipiélago de Svalbard y su isla principal Spitsbergen, el punto más septentrional que visitan los turistas regularmente, con sus bancos de hielo.

A pesar de todo lo bello de que he sido testigo en Noruega, el pensar en ti me impide disfrutarlo totalmente. Me haces falta, mucha falta… y por eso no puedo gozar con todos estos paisajes espectaculares, ni con toda esta gente. Roberto, ahora le pido al cielo que me encuentres de nuevo, que suceda este milagro de hallar de nuevo una carta tuya… tú siempre has dicho que el destino no existe pero yo ya empiezo a tener mis dudas, parece que está empeñado en que tú y yo sigamos caminando de la mano. Tal vez ya es tiempo de dejarnos de tonterías y permitir al amor acercarse a nosotros… con lágrimas en los ojos e incertidumbre en el corazón, te quiero…
Ángela

Por Mónica Soto Icaza

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