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El Tíbet, Hong Kong

Aquí un poco de la historia del Tíbet y rutas de acceso a lugares llenos de mística, para todos aquellos turistas que deseen encontrar o sentir la paz interior.
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La provincia autónoma del Tibet se encuentra casi escondida dentro de la cadena montañosa del Himalaya. Rodeada de cumbres, la planicie se eleva entre los 4.000 y 5.000 metros de altura por sobre el nivel del mar.

En el siglo VII, el Tibet se consolidó como un imperio luego de unificar a los diversos feudos de la zona. En esa misma época, el pueblo tibetano tomó contacto con el budismo. Después que el imperio se disolvió, el Tibet luego estuvo bajo el poder de los mongoles, y finalmente los chinos en 1702 lo convirtieron en un estado vasallo.

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El poder chino no era muy fuerte, hasta que en 1950, el régimen comunista de Mao Tse Tung ocupó el país. La representación diplomática quedó a cargo de China, pero se conservó el gobierno tibetano y al Dalai Lama, líder religioso espiritual del pueblo tibetano. Este acuerdo no duró más que hasta 1959, cuando finalmente el Dalai Lama decidió refugiarse en el país vecino de la India.

Este enigmático lugar tiene intrigado al Occidente desde hace muchos años. Recién en 1904 un occidental, un militar inglés, logró llegar hasta la capital, Lhasa. Esa fue la primera vez que se quebraba el histórico aislamiento del país.

El misterio del Tibet es diferente del de otros lugares. No sólo radica en la existencia de sitios imaginarios como el Shangri-La, sino que su mismo pueblo es enigmático. Casi la cuarta parte de la población masculina se dedica a la vida monacal. Su religión es el Lamaísmo, una forma de Budismo.

Según esta religión, el Dalai Lama (es el Buda viviente) nunca muere, o mejor dicho, su espíritu nunca muere, y se va reencarnando en los cuerpos de algunos niños tibetanos. Siete sabios son los encargados de encontrar a ese pequeño Buda, que será el próximo Dalai Lama. La profundidad de su vida religiosa hace que en lo alto de esas montañas se encuentren muchos templos, en donde se ven a los monjes rezar y llevar a cabo todos los rituales tradicionales.

Llegar al Tibet no es fácil. Se puede llegar por avión hasta el aeropuerto Gonggar, a 90 km de Lhasa, pero no salen vuelos de todos lados ni tampoco muy seguido. Por ruta se puede, pero se aconseja alquilar una camioneta 4×4 porque los caminos no están en muy buenas condiciones. Hacer dedo no es recomendado por el estado chino. Lo que hacen los monjes para asegurarse un viaje seguro es rezar, lo mismo que harán ustedes cuando vean el estado en el que se encuentran los caminos.

Tibet abrió sus puertas al turismo extranjero recién en 1984, las cerró (excepto para grupos turísticos) en 1987 por sublevaciones de tibetanos en Lhasa, y finalmente las reabrió en 1992. El único inconveniente es que el estado chino impone algunos requisitos un poco ridículos. Otra forma del estado chino para alejar a los turistas es cobrando precios elevados, pero no tanto como para espantar a todos.

Lhasa

lhasaEs el corazón y alma del Tibet. Esta ciudad repleta de maravillas es también objeto de peregrinaje para los devotos. El Potala, una imponente fortaleza blanca y ocre, domina la ciudad de Lhasa. Este edificio fue en una época la sede del gobierno tibetano y el lugar donde yacían los cuerpos de los antiguos 13 Dalai Lamas.

Hoy en día el templo de Jokhang, a 2 km al este, es el centro espiritual de Lhasa. Todo visitante se verá irresistiblemente atraído por los intérpretes callejeros, por los puestos que ofrecen desde losas con oraciones hasta joyas incrustadas en cráneos y por ver a los devotos golpearse las cabezas contra el piso a cada paso que dan.

Shigatse

A unos 250 km al sudoeste de Lhasa, es la sede del Panchen Lama, segundo después del Dalai Lama. También se sitúa allí el monte Kailash, una hermosa cordillera de altos picos.

La región del Everest

everestEl puesto para observar al pico más alto del mundo del lado tibetano se llama Qoomolangma (8.848 m) y ofrece mejores vistas que las del costado de Nepal. Esa zona se proclamó como la Reserva Natural de Qoomolangma, con la esperanza de conservar el medio ambiente y la cultura tradicional de los pobladores. El camping del Everest es una de las caminatas de trekking más populares del Tibet, pero no esperen encontrarse con una gran multitud de aventureros. Sepan que las formas de acceso no son unas simples caminatas de 3 ó 4 días. Tómense su tiempo para aclimatarse a la altura y prepárense para unas subidas muy empinadas. Si esto les resulta demasiado, pueden hacer una parte del camino alquilando una 4×4.

Gyantse

A unos 200 km de Lhasa, este pequeño pueblo es uno de los menos influenciados por China, y por esa sola razón, vale la pena visitarlo. Las tradiciones se mantuvieron casi todas intactas. El monasterio de Palkhor se construyó en 1427; en él es imperdible el Kumbun, que contiene 10.000 imágenes. Un antiguo fuerte, el Dzong, posee unas torres que ofrecen una vista increíble del valle.

Sakya

sakyaEs un monasterio que supo ser el más poderoso de todo Tibet hace 700 años. Contiene la más fina colección de reliquias religiosas del Tibet, pero los monjes les dejarán ver solamente algunas. Llegar ahí no es fácil, lo mejor es no contar con el micro que sale de Shigatse, e ir de camino hacia Nepal.

Toda una ruta turística de misticismo y altura la encuentra sólo en el Tibet, haciendo un recorrido de cultura y paz interior.

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