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Campo de Marte

Antiguamente denominado Campo de Marte al terreno que se extendía al norte de la muralla Serviana, construida por el rey romano Servio Tulio
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Antiguamente denominado Campo de Marte al terreno que se extendía al norte de la muralla Serviana, construida por el rey romano Servio Tulio en Roma, tenía como límites al sur el Capitolio y al este el Monte Pincio. Su nombre tenía origen en la existencia en dicho sitio, de un altar dedicado al dios Marte. Posteriormente en tiempos de la República, Campo de Marte era destinado a usos militares y de recreación y era el lugar en el cual los ejércitos acampaban esperando -sin atravesar la muralla- a que los generales pudieran celebrar el triunfo.

A este sitio acudían los jóvenes a realizar gimnasia de todo tipo, celebrándose incluso carrera de carros a modo de entrenamiento, ubicándose allí mismo las cuadras de los equinos que eran utilizados en diversas competiciones. También había parques públicos y mercados de plantas y se llevaban a cabo las asambleas denominadas de Comitia Centuriata, para reunirse en lo que se daba en llamar saepta. El Centro del Campo albergaba la poza llamada Trigarium, a la cual se iba a nadar y un poco más hacia el sur se ubicaban los manantiales de aguas termales denominados Tarentum. Lo que hoy se conoce como Corso Umberto era la llamada Vía Lata, que atravesaba el Campo de Marte y posteriormente Vía Flaminia. El Emperador Augusto construyó en este sitio un reloj solar con forma de Obelisco, al que hace referencia en su libro Historia Natural, Plinio El Viejo.

Como consecuencia de la peste que azotara la ciudad, se erigió el templo al dios Apolo -protector de la salud-, denominándose Templo de Apolo Médico Purificador y que albergaba valiosas obras de arte traídas desde Grecia y del cual solo puede actualmente apreciarse la base de 4 mts. de altura que se encuentra debajo de la moderna iglesia de Santa María in Campitelli. Con el transcurso del tiempo y la expansión de la ciudad, el sitio se fue llenando de edificaciones, lo que incluía elegantes tiendas en la época imperial, destinada a la gente más adinerada y donde se podían adquirir desde baratijas hasta esclavos de lujo. Algunas de esas edificaciones fueron por ejemplo el Mausoleo de Augusto, las Termas de Nerón, el Crematorio Imperial, el Teatro de Marcelo, el Panteón de Agripa, el estadio Domiciano, entre otros, de los cuales hoy en día pocos permanecen en pie y muchos sepultados o mezclados con modernas edificaciones.

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